En el encuentro disputado en la Ciudad Deportiva se pudo comprobar con nitidez, la diferencia de motivación de un equipo, el Linares, que aún aspira a mejorar su clasificación para tener ventaja en el playoff de ascenso, y otro, el Lucena, que tiene los deberes hechos desde hace un mes.
Está claro que la intensidad en el juego y la mentalización de un futbolista cuando tiene un objetivo que cumplir no es la misma que cuando no se tiene esa presión, bien entendida, por conseguir algo importante.